miércoles, 16 de diciembre de 2009

Buenas y malas visitas.

No podíamos dejar pasar esta oportunidad para comentar la visita que N tuvo en el puente, jajaja!! Así que esta entrada se la dejamos a ella:
"No hace una semana que vino mi suegra de visita para aprovechar el puente pasado.
Mi suegra es especial, pero muy especial, tiene un carácter explosivo, supongo que le vendrá del café para doce que se toma todas las mañanas. Si si para doce, coge un tazon y lo rellena dos veces con un pelín de café. Así le da los ataques y necesita despotricar a alguien, ya sea persona extraña, herman@, hijo o nuera.
La he invitado a todo lo que ha querido y he podido, ya que mi marido está en paro y no podemos tirar la casa por la ventana. Pero esta mujer se ha ido con la pataleta subida porque quería comer en un restaurante, pero vamos le faltaba llorar como a los bebes diciendo yo quieroooooooooooooo ir allí. Os preguntareis: bueno, y ella, ¿por qué no se estiró para por lo menos invitarnos a comer? Jaja! una pregunta muy buena, porque aun teniendo propiedades pagadas y una pensioncita vive al día si si, no sé donde se gastará el dinero (ni me importa), a mitad del mes pasado nos llamó su hermana porque estaba llorando a mares que no tenía dinero para venirse a vernos ya que le quedaba 60 en la cuenta corriente.
Al margen que venga como indigente, esta señora es una persona intransigente, déspota y cínica. Hablar con ella supone poner la cabeza en stand-by, decir si a todo, y repetir la última frase que ella diga. Cómo quisieras seguir la conversación o por un casual intentar hacer la locura de llevarle la contraria pobre de ti.
Bueno ya no me asustan los gritos cuando habla por teléfono, y sé perfectamente que es porque está criticando a mi marido o a mí. Uno de mis truquillos para que no se pase es mandar a los niños con la abuela e interrumpirle.
Ya no me asusta cuando estamos solas en la cocina, me ausento un momento… me la veo poniendo cara de mala leche y hablando malamente, como si le fastidiara echar una mano. Automáticamente le pongo una de mis mejores sonrisas y sé que me está haciendo una de las suyas. Efectivamente al día siguiente cogió, me hizo comprar un kilo de boquerones, ingenua de mi, le pregunté si era bastante, me dijo que si pero…. Claro, me di cuenta que usaba unas de sus tantas miradas déspotas y de superficialidad. Cuando llegamos a casa, vamos no me equivocaba para nada, lo primero que me dijo fue: ¿quieres que te eche una mano? y le dije: bueno… habrá que limpiar el pescado, no? así que cogió se dio la media vuelta y no entro en la cocina para nada. Pero para eso dios concedió mas inteligencia a otros, no? así que no me enfadé, es lo que hubiese querido ella, metí el kilito de pescado en la nevera, justamente cuando iba a servir el primer plato, con ella y mi marido presente en la cocina, dejó caer: uis, se me ha olvidado limpiar el pescado, y claro, ella no se va a poner en contra mía delante de su hijo jaaaaaaaajajjajajajajaj agacho la cabeza y ala el kilito de pescado limpito.

Una de las cosas que me fastidian de mi marido es que no se implica para nada en la visita de su madre, me dice palabras textuales: tú te llevas mejor con ella, y claro yo puedo sacar mi falsedad un día, dos… pero al quinto día me estoy mordiendo la lengua y con cuidado de no envenenarme yo misma. Aparte de estas brillantes ideas de mi pariente, se le ocurrió juntar a las dos familias, a mis padres junto con la suegra en cuestión. Bueno hubo dos comidas, en la primera se comportó porque la medio emborrachamos para que no diese muchos problemas, pero ya en el segundo… mi suegra quería hacer una paella (con chorizo¿?), pero antes teníamos que ir a coger el billete, por cierto salimos tardísimo, al comprarlo se empeñó en darse una vuelta por el centro comercial…, si pretendía preparar una paella a donde quiere ir ella a la una de la tarde con gente esperando muerta de hambre??? Así que nada, cuando llegamos mi madre ya estaba manos a la obra en la cocina porque evidentemente a la una y pico no iba a aparecer del cielo la paella. Eso le fastidió como una patada en el estomago, así que a todo lo que le decía mi madre le ponía cara de asco, literalmente eh, a todo lo que decía se reía despóticamente, yo soy la mejor, etc etc. Mi madre se quedo perpleja y me dijo que qué le pasaba a este personaje.
Después de esa velada, mi marido se le ocurre decir que mi madre no hace paella que es como arroz caldoso, claro ella fue su oportunidad para criticar a gusto y encima delante mía sin cortarse, si es que lo que comimos era pollo en salsa con arroz pastoso. Bua!! sin comentarios. Así que siguió y siguió, vamos, la jodía como tentaba a que contestase. Pero….sin pensarlo me puse a cantar y a pasar del tema. Jajajjajajaja!! uyss como le jodió que delante de su hijo no le contestara dos pares de cosas bien dichas, jajjajajaja!! Vamos, que después se lo dije a mi marido que sepas que me callé para no deciros cuatro cosas a ti y a tu madre, jajajjajaja!!

La única rabia que se lleva esta señora es que todo lo que se ha esforzado por meter cizaña entre nosotros, las brujerías que ha hecho, no se ha salido con la suya para nada, y me encanta porque todo ha sido delante de su hijo, jajajajjajaja!! así que nada, esa es la ventaja de jugar en casa. Dentro de unos días le toca a ella, pero vamos ya me lo plantearé para quitarnos de en medio…
"

Qué decir ante tal historia, menudo puente de la Constitución le han dado a nuestra amiga. Yo podría contar... no sé... unas navidades... sí, puede ser buena historia para completar esta entrada. Pasábamos las fiestas en casa de mi suegra, un par de días por motivos de trabajo. Como vivimos tan lejos de ellos, me pareció oportuno invitarles a que pasasen con nosotros, en nuestra ciudad, el resto de fiestas que quedaban por delante. Caso error. Desde primera hora, pareció que estaba haciéndoles compromiso. Pasaron los días y decidieron venir, siempre dejando clarito que venían por no hacer feo, que era un viaje muy laaaargo(parece ser que para nosotros el viaje hasta alli no lo es, se pensarán que tenemos un teletransportador o algo del estilo, jajaja!). En fin, llegaron, nos intentamos distribuir las camas. Dijimos de que ellos durmiesen en la nuestra, y nosotros en la pequeña. Nones, por más que insistimos, mi queridísima suegra se le puso de narices dormir ellos dos en la pequeña. Pero bueno, esto... se hubiese pasado por alto. Lo peor vino después, desde cambiar las cosas de sitio en la cocina(buscar el azucarero como una loca para desayunar, y encontrarlo al hacer la cena junto a la sal, o en la balda de las cacerolas...un ejemplo de tantos) hasta poner malas caras porque no me quedo en casa en vez de irme a trabajar. La noche de Reyes... puff!! otro momento malo... pues nosotros nos solemos ir a casa de mis padres a darnos los regalos. Ellos no quisieron venir(hacía mucho frío... más que en su tierra¿?)pero al llegar nosotros, con sus regalos(mis padres le compraron un regalo a cada uno, y nosotros también, para que no se sintiesen desplazados), primero la cara de desprecio, y luego la pregunta del por qué ese regalo... y para qué, si nosotros ya nos dimos los regalos en nochebuena... vale, me parece genial, pero... ¿¿no has contado con que yo TAMBIÉN tengo una familia?? Mi cara tuvo que ser un poema, y al día siguiente, posiblemente mis respuestas no fueron las más... digamos que apropiadas... Evidentemente, el día que se fueron salieron como alma que se llevó el diablo. Ni se despidieron. Lo malo que le dí razones para que me diese el papel de mala malísima, jajaja!! Después de esto, decidí que antes de morderme la lengua, me voy y me desahogo con alguien.

Estamos preparando un "especial regalos de navidad", jajaja!! Si tenéis por casa esos regalos imposibles que siempre nos hacen, o la típica frase de "cómprate tú algo que yo te doy el dinero", cuéntanoslo. No estamos tan sol@s como nos parece.

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